Noticias
 
Veva Tapia, un Mundial de baloncesto con España a pie y otro en silla de ruedas
Publicado por Mario García | 28/08/2018

- Acaba de lograr el histórico séptimo puesto en el Mundial de baloncesto en silla de ruedas en Hamburgo
- Compitió en el Mundial Sub-19 de baloncesto a pie en 2005, donde compartió vestuario con Silvia Domínguez y Anna Cruz 

 
La jugadora Veva Tapia ya se encuentra de vuelta en España después de contribuir al histórico séptimo puesto de la selección española femenina en el Mundial de Baloncesto en Silla de Ruedas tras 24 años de ausencia de España en este tipo de campeonatos.

Fue una de las animadoras del equipo en ese torneo inolvidable y es un caso prácticamente único en el mundo porque ha disputado un Mundial de baloncesto a pie y otro en silla de ruedas.
 
Veva Tapia nació en Cañete de las Torres (Córdoba) en junio de 1986, una localidad de menos de 3.000 habitantes situado en la Mancomunidad del Alto Guadalquivir y al este de la provincia cordobesa. Amante del deporte desde niña, cuando tenía 12 años llegó al pueblo Miriam Cabello, que contribuyó a crear un equipo femenino de baloncesto.

La pívot cordobesa confiesa a feddf.es que entonces era “enorme” y medía casi tanto como como los 1,82 metros en la actualidad. Tapia estuvo dos años con el equipo de su pueblo y ya en la primera temporada jugó en las selecciones de minibasket de Córdoba, Andalucía y España, después de que algunos entrenadores de la provincia la vieran en un campamento de verano.

Después emigó a Málaga para enrolarse en el Unicaja, que la fichó y estuvo cuatro temporadas, dos en categoría cadete y dos en juvenil. “Ganamos de calle los campeonatos de Andalucía y jugué algún campeonato de España con la selección andaluza”, rememora.

En la temporada 2004-05 jugó en la Liga Femenina 2 (la segunda máxima categoría de clubes) en el equipo de la Universidad de Córdoba. Entonces, ganó un campeonato de España universitario y recibe la llamada para disputar el Mundial Sub-19 en 2005.

Ese Mundial Sub-19 se celebró en Nabeul (Túnez) y Tapia disputó tres de los ocho partidos de España. En ese momento compartió vestuario con Silvia Domínguez y Anna Cruz, pilares de la selección absoluta femenina años después y con la que han conseguido la medalla de plata en los Juegos Paralímpicos de Río 2016 y el oro en el Europeo de 2017. En esa cita mundialista España terminó quinta.

EUROPEO SUB-20

Con la Universidad de Córdoba se mantuvo en la temporada 2005-06 y disputa 24 partidos. El verano de 2006 volvió a vestir la camiseta de la selección española en el Europeo Sub-20, que tuvo lugar en Sopron (Hungría).

España terminó cuarta, también Domínguez y Cruz en la plantilla, y sembró la primera semilla que ha hecho brotar hasta ocho medallas de oro y tres de plata en diferentes Europeos Sub-20. Tapia jugó seis de ocho partidos en tierras húngaras.

Otro hito en la carretera deportiva de Veva Tapia es que en la 2006-07 fichó por el Estudiantes y debutó en la Liga Femenina (la máxima categoría nacional de clubes de baloncesto femenino), donde disputó pocos minutos en 12 partidos. “Estaba casi siempre lesionada desde el primer día que jugué al baloncesto, o bien en los tobillos, las rodillas o las manos”, comenta.

Después se enroló en el Baloncesto Alcobendas, donde vistió sus colores en las campañas 2007-08 y 2008-09 y siempre en la Liga Femenina 2. El destino hizo que cambiara de equipo después y perteneció al Las Rozas CB otras dos temporadas, hasta que se retiró en la 2011-12, después de una estancia temporal en Estados Unidos. “En el último año me lesioné el primer partido y dejé el baloncesto, así que me fui a Londres”, indica.

Paralelamente, Veva Tapia se esforzó en estudiar y logra acabar las carreras de Magisterio de Educación Física, Magisterio de Inglés y Psicopedagogía. En la capital británica inició una nueva vida hasta que en 2016 recibió un mensaje del seleccionador español femenino de baloncesto en silla de ruedas, Abraham Carrión.

PRIMER CONTACTO CON LA SILLA DE RUEDAS

Tapia llevaba casi cuatro años en Londres y al principio se sorprendió. Carrión supo de ella a través de Laura Guijarro, team manager de la selección española femenina de baloncesto en silla de ruedas, y de una amiga en común con Miguel Vaquero, entrenador del Ilunion y asistente técnico en la selección masculina de baloncesto en silla de ruedas.

“Pensé que Abraham se había equivocado. Aunque lo conocía, jamás pensaba que podía jugar al baloncesto en silla de ruedas”, subraya.
Tapia viajó hasta Leganés (Madrid) en la Semana Santa de 2016 para formar parte del grupo preparatorio de la selección femenina de baloncesto en silla de ruedas, que preparaba el Europeo B que se iba a celebrar ese año en Atri (Italia).

Entonces le volvió a entrar el gusanillo por el deporte de la canasta y en la temporada 2016-17 fichó por el Casa Murcia Getafe BSR, con el que también jugó la pasada campaña y seguirá en la próxima. Las lesiones adquiridas durante su etapa de baloncesto a pie le impiden jugar a esa modalidad y se ha reenganchado en la modalidad de silla de ruedas.

Después del Mundial Sub-19 de 2005, Tapia ha competido en otro Mundial: el de baloncesto en silla de ruedas, que concluyó el pasado domingo en Hamburgo (Alemania) y con el que se estrenó en una competición oficial.

“Lo de Hamburgo fue increíble. Parecía imposible y lo veía como algo muy lejano para competir, pero siempre hay esperanza. Lo que ha hecho este Mundial es creernos que vamos a clasificarnos para los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020. Ahora tengo que mejorar físicamente y con la silla”, concluye.
 

Volver